Durante el verano de 1830 el comandante Hilario Castro, un severo miliciano de las huestes del gobernador Juan Manuel de Rosas, es enviado a la ciudad de Buenos Aires con el propósito de conseguir cincuenta mujeres para entretener a los hombres de su fortín quienes, angustiados por la soledad de la pampa, desertan de la milicia y encuentran refugio en las tolderías del cacique Huincul, quien les ofrece los servicios de mujeres indias o cautivas. El comandante Castro y sus milicianos toman posesión de algunas mujeres de vida ligera en tablaos, garitos de poca monta e incluso entre imputadas en causas judiciales. Castro, las mujeres secuestradas y los milicianos emprenden un viaje, largo y penoso, en caballos, carretas y diligencias hacia "La Guardia del Toro" el último fortín bonaerense cercano al territorio de los indios. Durante su viaje con esas mujeres, desvalorizadas por los cánones sociales de la época, el comandante Castro descubrirá que detrás de la aparente ligereza de cada una de ellas se esconde el sufrimiento, el martirio y la humillación provocada por los mismos hombres que han utilizado sus encantos y que, a un mismo tiempo, han construido rígidos valores morales para segregarlas de la sociedad.
La valiosa construcción de sentido de "Pampa bárbara" es innovadora con respecto a los films que se producían en Argentina por esos años, porque se atreve a introducir los duros conflictos vivenciales de las mujeres que, durante el siglo XIX, no tenían un marido que respondiera por ellas. Esas mujeres que por no estar casadas quedaron desamparadas ante el desenfreno sexual de algunos hombres que no titubearon en tomarlas como objetos sexuales. Esas mujeres cosificadas por la sociedad de los hombres que, al no tener nadie que las mantenga, debieron trabajar en ocupaciones consideradas indecorosas por los poderes conservadores imperantes en la época que les tocó vivir. Esas mujeres que, encerradas en una sociedad pacata, machista y petulante, han ayudado a cimentar los destinos de la sociedad que habitamos hoy.
Sin embargo, "Pámpa bárbara" es deshonesta con los objetivos y conflictos de los pueblos originarios. Porque aquí el indio es ninguneado en su representación, al punto de que prácticamente no hay indios en el film. Incluso el antagonista del comandante Castro, el cacique Huincul, es construido por ausencia y sólo aparece cuando ya está muerto. Este abismo representacional entre blancos e indígenas ayuda a consolidar la incomprensión del accionar de los indígenas frente al avance de los blancos que los desvalorizan como personas. Sin ánimos de ser injustos, entendemos que la invisibilización de los pueblos originarios que campea en la trama de "Pampa bárbara" estaba a tono con la visión historicista de la época en que se produjo el film.
Este clásico épico ha sido codirigido por dos de los más talentosos realizadores argentinos: Lucas Demare (realizador de importantes y exitosos films como "Mercado de abasto" de 1955) junto a Hugo Fregonese (realizador del clásico criminal "Apenas un delincuente", 1949) uno de los realizadores argentinos con mayor proyección internacional que filmó varios films en Estados Unidos y que en 1966 dirigió una remake de "Pampa Bárbara" titulada "Pampa salvaje" con el protagónico de Robert Taylor. El sólido guión de "Pampa bárbara" es autoría del prolífico Ulyses Petit de Murat ("Prisioneros de la tierra", 1939) junto al poeta Homero Manzi ("Como tú lo soñaste", 1947). este mismo equipo creativo ha sido responsable del otro clásico épico "La guerra gaucha" (1942) -segunda producción en cooperativa del sello Artistas Argentinos Asociados- con dirección de Lucas Demare, asistencia de dirección de Hugo Fregonese (junto a Rubén Cavalloti) y guión de los citados Petit de Murat y Manzi en base a un texto de Leopoldo Lugones.
El diverso y talentoso elenco de "Pampa bárbara" está encabezado por Francisco Petrone, como el severo Comandante Castro, y la enigmática Luisa Vehil, como Camila Montes, una mujer de la alta sociedad que guarda en secreto la identidad de un hombre que cometió un crimen. Los acompañan: Tito Alonso como Chango, un muchacho sensible que acompaña a la milicia; Margarita Corona, como Tordilla, la irreverente regenta de un garito; la talentosa María Esther Gamas, caracterizada como una mulata dicharachera dispuesta a complacer a los milicianos a cambio de que no la molesten en los asuntos de su vida; Judith Sulian (la protagonista de "La dama de la muerte" de 1946, el clásico del cine chileno dirigido por el argentino Carlos Hugo Christensen), quien aquí compone a una bailarina de tablaos que cuida y protege a Luz, su compañera soltera y embarazada, interpretada por la joven María Concepción César, quien cuatro años después se volvería a lucir en el film "El crimen de Oribe" (1949) de Leopoldo Torre Nilsson.
La valiosa construcción de sentido de "Pampa bárbara" es innovadora con respecto a los films que se producían en Argentina por esos años, porque se atreve a introducir los duros conflictos vivenciales de las mujeres que, durante el siglo XIX, no tenían un marido que respondiera por ellas. Esas mujeres que por no estar casadas quedaron desamparadas ante el desenfreno sexual de algunos hombres que no titubearon en tomarlas como objetos sexuales. Esas mujeres cosificadas por la sociedad de los hombres que, al no tener nadie que las mantenga, debieron trabajar en ocupaciones consideradas indecorosas por los poderes conservadores imperantes en la época que les tocó vivir. Esas mujeres que, encerradas en una sociedad pacata, machista y petulante, han ayudado a cimentar los destinos de la sociedad que habitamos hoy.
Sin embargo, "Pámpa bárbara" es deshonesta con los objetivos y conflictos de los pueblos originarios. Porque aquí el indio es ninguneado en su representación, al punto de que prácticamente no hay indios en el film. Incluso el antagonista del comandante Castro, el cacique Huincul, es construido por ausencia y sólo aparece cuando ya está muerto. Este abismo representacional entre blancos e indígenas ayuda a consolidar la incomprensión del accionar de los indígenas frente al avance de los blancos que los desvalorizan como personas. Sin ánimos de ser injustos, entendemos que la invisibilización de los pueblos originarios que campea en la trama de "Pampa bárbara" estaba a tono con la visión historicista de la época en que se produjo el film.
Este clásico épico ha sido codirigido por dos de los más talentosos realizadores argentinos: Lucas Demare (realizador de importantes y exitosos films como "Mercado de abasto" de 1955) junto a Hugo Fregonese (realizador del clásico criminal "Apenas un delincuente", 1949) uno de los realizadores argentinos con mayor proyección internacional que filmó varios films en Estados Unidos y que en 1966 dirigió una remake de "Pampa Bárbara" titulada "Pampa salvaje" con el protagónico de Robert Taylor. El sólido guión de "Pampa bárbara" es autoría del prolífico Ulyses Petit de Murat ("Prisioneros de la tierra", 1939) junto al poeta Homero Manzi ("Como tú lo soñaste", 1947). este mismo equipo creativo ha sido responsable del otro clásico épico "La guerra gaucha" (1942) -segunda producción en cooperativa del sello Artistas Argentinos Asociados- con dirección de Lucas Demare, asistencia de dirección de Hugo Fregonese (junto a Rubén Cavalloti) y guión de los citados Petit de Murat y Manzi en base a un texto de Leopoldo Lugones.
El diverso y talentoso elenco de "Pampa bárbara" está encabezado por Francisco Petrone, como el severo Comandante Castro, y la enigmática Luisa Vehil, como Camila Montes, una mujer de la alta sociedad que guarda en secreto la identidad de un hombre que cometió un crimen. Los acompañan: Tito Alonso como Chango, un muchacho sensible que acompaña a la milicia; Margarita Corona, como Tordilla, la irreverente regenta de un garito; la talentosa María Esther Gamas, caracterizada como una mulata dicharachera dispuesta a complacer a los milicianos a cambio de que no la molesten en los asuntos de su vida; Judith Sulian (la protagonista de "La dama de la muerte" de 1946, el clásico del cine chileno dirigido por el argentino Carlos Hugo Christensen), quien aquí compone a una bailarina de tablaos que cuida y protege a Luz, su compañera soltera y embarazada, interpretada por la joven María Concepción César, quien cuatro años después se volvería a lucir en el film "El crimen de Oribe" (1949) de Leopoldo Torre Nilsson.
Francisco Petrone
Luisa Vehil
Judith Sulian y María Concepción César
Margarita Corona
María Concepción César y María Esther Gamas
Francisco Petrone y Tito Alonso
(Argentina, 1945)
de Lucas Demare y Hugo Fregonese
98 minutos de duración
Blanco y negro
Fecha y horario de emisión en Volver :
Domingo 5 de septiembre de 2010, 22.00 horas
(Horario de Buenos Aires)
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