Tras 26 años de gestiones los argentinos tenemos una Ley de Servicios de comunicación audiovisual para todos.


En la madrugada del 10 de octubre de 2009 los senadores nacionales aprobaron el proyecto de ley de medios audiovisuales.

La nueva Ley entiende a la comunicación audiovisual como un servicio esencial al que deben acceder todos los individuos, por ello establece que:

-Los cableoperadores deberán ofrecer una Tarifa social para que todos los ciudadanos podamos acceder al sistema de cable.

-Los señores propietarios de canales de aire y de canales de cable (nacionales o extranjeros con un 50 por ciento de su programación de ficción) deberán adquirir derechos de antena de, al menos, 8 films nacionales antes de iniciar su rodaje. Con lo cual veremos más cine argentino en nuestros televisores.

-Cada empresario cableoperador podrá ser propietario de hasta 24 servicios de cable en distintas localidades y no podrá ofrecer sus servicios a más del 35 por ciento de los abonados a nivel nacional. Esto rehabilitará la competencia perdida por los abusos de los empresarios oligopólicos. La competencia de los cableoperadores habilitará la diversidad de señales.

-Un mismo empresario cableoperador podrá tener en su grilla un solo canal de su propiedad. Esto habilitará la diversidad de señales, y el riesgo artístico de las mismas, ya que la grilla no quedará supeditada a los perezosos negocios mediáticos de los cableoperadores oligopólicos que hoy dominan el mercado. Esto beneficia a las compañías que producen señales de cable y, por ende, nos beneficia a nosotros como espectadores.

-Las señales de cable privadas podrán emitir hasta 6 (seis) minutos de publicidad por hora. Por tanto se vuelve a privilegiar el contenido por sobre la tanda y dejamos de ser nichos de publicistas para convertirnos en personas.

-El Estado Nacional reservará un 33 por ciento del uso del espectro radioeléctrico a la emisión de señales (radiales y televisivas abiertas) de organizaciones sin fines de lucro. Asimismo reservará un canal de aire estatal para cada provincia y uno para cada universidad pública. Esto habilitará la diversidad de contenidos no centrados en el mero lucro, tal como está sostenida la televisión de hoy, y permitirá el acceso a los medios masivos de una multiplicidad de voces acalladas durante décadas por el desbordado avance de los medios privados oligopólicos.